Foreigners in Japan 日本に住む外国人

Since this year began, I have been kind of worried about what´s coming in my second year here in Japan. I have a good feeling though. Deep down in my heart, I More »

LOOK AT THAT and the size of my hand!!

Japanese Pearl 日本の梨

Ok. I know my last post was about a fruit as well, but what can I do? I can not help it. Some fruits are just delicious and too BIG here in More »

kaki

I love Kaki (柿大好き!)

柿は昔から好きだった。日本のばあちゃんに始めて食べさせられた時、こんなにうまいもんは存在するのかと言うぐらい感激したのを覚えている。コスタリカで食べれないから我慢していたけど、何十年もたち、日本について柿の季節が現れたのでついつい食べ過ぎて柿でお腹を崩してしまったぐらいだ。 I have always loved Kaki (persimmon). When my japanese grandma gave me my first bite of Kaki, I could not believe  such a delicious thing existed. I had to put up More »

Category Archives: Thoughts

La vida es un sueño (Escritos viejos)

El ego acostumbra pensar que el estado de vigilia es el estar despierto, que el dormir es entrar al mundo de los sueños, y que sólo “despiertos” podremos estar conscientes, porque para nuestra mente es inconcebible existir sin el raciocinio. Aún con los ojos abiertos de par en par, pasamos una vida entera viviendo como zombis, arrastrándonos por la cotidianeidad del día a día, sin poner mucha atención de cuando nos vamos a la cama. Hay personas que se dicen nunca soñar, mientras habrán otras que el soñar se vuelve su segunda vida. Para estas últimas, el despertar ocurre al cerrar sus ojos, y en vez de volver a dormir cuando amanezca su mente, mantienen un estado de “Vigilia” continuo.

 

Esta tremenda capacidad de unificar la dualidad de la consciencia conlleva un grado de locura, que en vez de restringir la entrada a unas cuantas neuronas, las invita a un mundo de anarquía, donde las estructuras no son más que ilusiones de unos “Sueños lógicos”. En el mundo donde reina el surrealismo, hay libertad, hay caos, hay un lenguaje ilógico, que si bien aparenta no tener sentido, es rico en expresión. Los sentimientos juegan, se tiran la bola de un lugar a otro, se confunden entre ellos y dicen “Fui yo el que dijo eso, o fuiste tú? Quizás fuimos los dos, o los tres….o…. quién sabe…..viste qué bonito nos salió? Ahhh sí…es porque la paleta que me comí no es de chocolate. Claro!! Como la paleta de Sushi que me compré en Australia. Ah, si….fue porque el perro se la comió. El Sushi estaba dentro del zapato. Hay medias de Sushi…. K chivas son”

 

Si es que existen realidades paralelas, podríamos decir que las vivimos en los sueños, o que nos entretenemos viendo la amplia gama de estas realidades. Lo interesante es que cuando nos damos permiso a que la locura nos resfríe un poco, empezamos a ver cosas fuera de nuestra habitual estructura. Quizás, en vez de ponerle atención al amenazante antibiótico en botella, veremos a los virus invitarlo a tomar un baño de sol y a darse saludablemente un refrescante chapuzón en el mar del caos. En fin, si el “Dormir” es no existir, prefiero vivir en los “Sueños”.

 

Every thing is fine, just the way it is (Escritos viejos)

Sin miedos y ataduras. Momentos que viven en la eternidad con el amor más puro y grande que alguien pueda experimentar en la vida. El confort, el amor por el prójimo, la seguridad absoluta que se siente por uno mismo y el sentimiento de que todo está simplemente en su lugar, que el mundo existe dentro de uno mismo y que uno es el responsable de vivir lo que quiere vivir. El respirar te hace cada vez más consiente de tu existencia y el viento es como una brisa que acaricia tu piel. Es el amor en su máxima expresión a través de los sentidos que viven la paz en su plenitud. Cuando bailas, te deshaces en los sonidos y tu cuerpo se evapora para convertirse en ellos. Son los movimientos más puros y naturales que fluyen con el ritmo, siendo tal y como tienen que ser.

La existencia es una obra maestra. Es perfecta. El ego, es lo que nos ata a comprender algo que hemos olvidado y el entendimiento a través de la lógica nos limita a saber realmente lo que es vivir. El niño, es el ser más sabio que entiende lo que es vivir en total conciencia de la existencia. Un niño entiende a través de sus sentidos. Siente y observa con detenimiento y pureza. Ve sin filtros, ve sin pensamiento, porque él ve con los sentidos. Es ahí cuando realmente llegas a ser. Cuando la liviandad se infla, y se eleva para sacar de su espacio todo aquello que la mantenía oprimida.

Sentir de nuevo el rocío de la lluvia, la brisa que acaricia tu piel, o la luz que juega con tus pupilas, es realmente volver al núcleo de tu existencia; y cuando lo hagas, oirás una voz diciéndote en el oído: “Bienvenida de vuelta a casa hija”.

A mi gran amigo y maestro de vida. Gracias de corazón. Gracias.

 

“Música en el silencio” (Escritos viejos)

El horror vacui y mi mala costumbre de llenar espacios innecesarios. La ansiedad de no hacerte sentir incómodo ante un silencio que sólo delata mi inmadurez de no poder soportar miradas que ven mi alma. Silencios ficticios, donde las palabras se hacen necesarias para sostener momentos incómodos, porque la incomodidad en ese silencio sólo está en mi inseguridad de perder el control de un buen momento, como que si la pieza debiera de mantener un climax continuo, sin introducción ni conclusión, sin pianos y sólo fortes. Me dijiste camino a casa, ante mis sonrisas forzadas que se dibujaban en un semblante cansado, “inclina el asiento. Cerrá los ojos. No tenés que reírte ni hablar”. Rápidamente traté de buscar un pretexto como siempre. Un por qué de las cosas. Un por qué que me hace sentir un poco más en control de la situación. En ese momento te vi. Tu mirada serena y una sonrisa tierna me arrebataron las palabras. No hubo manera de mentirte. Te sonreí de vuelta e hice exactamente lo que me dijiste. Fue entonces donde empecé a escuchar música en el silencio. Una melodía donde encaja con el ritmo de la respiración. Simplemente fluye, simplemente me dejaste que fluyera. Tu madurez de acoger a la persona con la que estás, de adaptarte a ella de manera natural haciéndola ser ella misma y que ni siquiera se dé cuenta de ello, es una de tus grandes virtudes. “Adaptarte y llevar al máximo nivel lo que los demás hacen” es lo que querés y es lo que hacés. Tenés la capacidad de levantar con amor y pasión, de construir desde el corazón. Un pez grande con un corazón grande, no porque me hiciste dormir tranquila esa noche, si no por tu gran sencillez en una oculta nobleza.

Aclarar la mirada (Escritos viejos)

Siempre se ha dicho que la mirada es el espejo del alma.  Hay miradas brillantes, miradas opacas, miradas apasionadas, miradas melancólicas, miradas suspicaces, miradas compasivas, miradas penetrantes, miradas soñadoras, y ciertamente hay miradas que te cambian la vida. Son aquellas miradas a las que no podés ocultar tu alma, y a las que les bajás la cara para evitar quedar al desnudo. Te escanean hasta los huesos y te sentís violado, inofensivo, pequeño, y la impotencia de no poder tener un escudo te debilita. ¿Pero por qué ocultar el alma?, ¿Por qué estar siempre a la defensiva y endurecer esa coraza que has ido creando por años?, ¿Por qué el miedo de mostrarte tal y como sos?, ¿Por qué no desnudarte y dejar que te vean?, dejar que toquen esa parte más blanda de ti. Dárte el permiso de mostrarte como un niño y que descubran lo frágil que en realidad eres, ¿Dejar que vean lo más puro y cristalino de ti? ¿Por qué alejarse de la niñez y esperar hasta la vejes?, ¿Por qué ocultar tanto, si todos compartimos sentimientos de tristeza, de enojo, de felicidad?

Cuando la coraza se endurece, y los sentimientos no tienen salida,  la mirada se opaca. Y el alma, con sus pulmones llenos de pus, busca desesperadamente un poco de aire para no asfixiarse. Pero cuando no lo logra, cuando se cansa de tratar, decide enclaustrarse, y  espera el día en el que el cuerpo muera. Espera……paciente……deteniendo la respiración……evitando inhalar la carne putrefacta que vive su muerte.

La coraza no se elimina con la mente. La coraza te la elimina un llanto, toneladas de lágrimas cargadas de sentimientos, carcajadas que abren huecos, caricias coloridas que hacen vibrar paredes, pasiones que te arrebatan miedos, felicidades que pulen tu luz.

Y al final, cuando te ves en el espejo, tus ojos brillan, y puedes ver tu alma saludándote desde adentro.

Días en gris (Escritos viejos)

La costumbre de estar rodeados de colores emocionales, hace que días en gris sepan insípidos y no se sientan los acostumbrados  bombasos emocionales que hacen de este uno más entretenido. Respirar gris es tan plano e indiferente,  que sólo el estado de permanencia es lo que existe. Ni hacia arriba ni hacia abajo, ni hacia adelante ni hacia atrás. El tiempo se detiene cuando no hay colores. No hay rojo que te empuje, ni azul que te detenga. Perder la capacidad de sentir colores, es empezar a entender un poco más el silencio. Vivir gris es estar en el medio de las cosas, es adormecerse por un momento de los altos y bajos del ego, y observar y escuchar las cosas tal y como son. Es la capacidad de convertirse en las ondas del sonido, en el aire que viaja por el espacio, en las olas que fluyen por la ley física de la gravedad. Vivir gris no es tan malo como lo pintan. Aprender a absorber gris, es eliminar los sentidos apegados al ego y fundirse con la existencia. Al eliminar tanto caos de colores y horror vacui en la mente, el verdadero ser surge, y sólo cuando emerjan los colores más puros, se podrán ver con claridad.  Como consecuencia, una expresión más limpia y bella del ser será el que represente al ego o tu persona en el mundo exterior.

 

Himno de un amor libre (Escritos viejos)

Siempre hay una melodía en tu forma de hablar. Saber con exactitud lo que querés decir cuando escuchamos una pieza, es lo que realmente trasciende el limitado mundo de las palabras, para simplemente sentir lo que vos sentís. Lo maravilloso de poder estar sincronizados en los sentidos a través de la música, montarnos en la misma ola e ir con el ritmo de la corriente, es la perfecta comunicación a nivel espiritual. La música no se piensa, simplemente se siente, y libera. De repente te canto unas cuantas notas al azar, y sabés contestarme con el mismo sentido del humor musical. Te doy unos cuantos acordes y apuesto me darías una melodía.

Tu libertad y la mía cantan. Es una perfecta sincronía de entendimiento que habla con notas y ritmos, con un pequeño movimiento de unos hombros coquetos tomando el compás, y una mirada sonriente indicando el clímax de la canción. Me miras, te miro y no hay pensamiento alguno que nos dificulte ver mutuamente lo que el otro siente, porque lo que escuchamos es el único medio de comunicación entre nosotros. No hay nada más en medio, simplemente está lo que está. Ahí no hay esfuerzo alguno de decir algo. La simple pieza te saca lo que te tiene que sacar en ese instante momento. Te deja expresar la simpleza de los sentimientos, sin ataduras y sin pensamiento. Es un momento que compartimos tristeza, alegría, melancolía, euforia en su forma más pura, y el único indicador que nos hace saber que hablamos de lo mismo, es nuestro lenguaje corporal.

En una Anita O’Day, me hablaste de ese amor simple y honesto, casi Naïve, cuya letra y música no ha sido aún contaminada por la era electrónica. Clásico y “Análogo”, sin complicadas estrategias falsas para conquistar y crear sólo con la mente. El amor a través de la cotidianeidad sin muchos distractores, y el instrumento desnudo como simple herramienta para transmitirle a la otra persona lo que sentís por él o ella.  Porque además, no sólo hablás con la mente, sino que involucrás todo tu ser en ello. Al tomar un lápiz y componer, al abrir tu boca y cantar, al deslizar tus dedos por las cuerdas de tu instrumento, y al tomar el ritmo de la canción con tu cuerpo. Es un proceso en el que todo tu ser debe de estar presente para crear. Estás ahí para esa persona, con un “Bom, bom, bom” que sostiene la pieza y una melodía que baila sobre él.

 

A rojo vivo (Escritos viejos)

“No hay paz sino hay guerra”, decía un amigo mío. Como buen amante de los video juegos bélicos, no podría adivinar que tan consciente estaba de lo que expulsaban sus labios, pero ciertamente tuvo un gran impacto en mi forma de pensar. Se podría decir que el dualismo es la manera más simple de comprensión para el pensamiento. Si hay guerra no hay paz, y si hay paz, no hay guerra. Donde hay ruido no hay silencio, donde hay silencio no hay ruido. No pueden ocurrir dos eventos a la vez, lo que al separarlos los hace evidentes por naturaleza. Sin embargo, al tomar la idea desde el punto de vista más existencial, hay un sentimiento inherente en el ser humano que nace desde lo más profundo del instinto animal, y que como buenos seres racionales, sacarlo sería “poco civilizado”.

El instinto animal es algo de lo que hemos dejado de lado en nuestra sociedad. El orgullo humano de no darle salida para diferenciar su superioridad sobre los demás seres, no ha hecho más que reprimir esta maravillosa naturaleza, que al combinarla de manera fluida con el raciocinio, nos daría cualidades inimaginables que nunca hubiéramos pensado tenerlas. Al instinto animal me refiero al impulso sexual que desata otros impulsos básicos como el impulso de cazar, desgarrar y asesinar para satisfacer el hambre, de tomar al sexo opuesto desenfrenadamente y aparearse. Por alguna razón existirán frases que combinan el instinto del hambre y de la matanza en el acto sexual como “Agarrarlo con fuerza y morderlo”, “Desgarrarle la espalda”, “Ahorcarla mientras la cojo”, “Meterle las uñas en la espalda”,  “Partirla en dos”, “Comérsela a besos”.

Al satisfacer esos impulsos desatados por el instinto sexual, se asoma la tranquilidad. Como cuando la furia de un animal aparece para comer. Su instinto domina su mente, y el deseo de matar es el que lo hace cazar. Pero luego de satisfacer su hambre, la tranquilidad finalmente llega.  En el ser humano, darle salida a estos impulsos nos descarga emocionalmente y nos da paz. Y si además sabemos transformarlos en amor y pasión por la creación, llegaríamos a estados de creatividad exponenciales. El proceso llega a ser como el “Fantasie” Impromptu, Op. 66v de Chopin. La pasión desata el proceso creativo en un caos de notas desenfrenadas, que luego entran en un estado meditativo de contemplación de su creación, para luego seguir el proceso de creación y dar a luz su obra maestra.

 

 

Termina en Do menor

Self portrait print. Year 2003?

En el silencio se sentía la ausencia. Ya había pasado más de un año desde que decidió partir. Su nuevo hogar era ahora, un centro de retiro ubicado en la india del norte. “Gulmarg” decía él, era el lugar perfecto para olvidar su pasado y empezar de nuevo. Un paisaje casi surrealista y el sonido de los cencerros de las vacas, era lo único que rompía con el insoportable silencio que revivía sus recuerdos. El lugar ciertamente lo ayudaba a olvidar, mas los meses parecían opacar cada vez más lo que veía. La frescura que sintió al llegar todavía seguía presente, pero cuando los días se empezaban a tornar monótonos, era cuando más sentía la presencia de lo que no quería ver.

“Todo quedó atrás” se repetía continuamente al caer la noche, pero la oscuridad sonaba a culpa y las sábanas lo asfixiaban de la ansiedad. Sentía que el pecho le estallaba y la falta de aire alimentaba sus ataques de pánico. Quería gritar. Quería gritar de la rabia, del dolor, del sentimiento de culpa por no haber podido ser lo que todos esperaron de él. Los fantasmas del pasado lo seguían acosando y el suministro de fuerzas que tenía para combatirlos se había agotado. Sólo quería paz mental.

Dedicó su vida a los demás. Las personas lo veían como un hombre trabajador, correcto, consagrado a su comunidad. Hijo de padre conservador, a Gerardo nunca lo dejaron seguir su sueño. “Esa música que tocas no sirve para nada, las artes no te llevarán hacia ningún lado. Concéntrate en tu carrera. Vos estás hecho para ser un gran doctor” decía su padre cada vez que empezaba a enamorarse demasiado de su guitarra. Pero nada se comparaba con lo que sentía cuando dejaba deslizar sus dedos a lo largo de las cuerdas. Las vibraciones que estas emanaban transmitían un cosquilleo en sus dedos y el placer que sentía tocarlas, hacía que su mente se desvaneciera en el tiempo.

Había tanto silencio afuera, y lo único que se escuchaba era su respiración entrecortada y los lamentos de su corazón. ¿Hasta cuándo? se preguntaba. Las meditaciones diarias le ayudaban volver a su centro y a descifrar un acertijo que con los años, se fue complicando. ¿Pero cómo pudo haberlo construido, sin haber sabido cómo resolverlo? Lo que Gerardo necesitaba era tiempo. Uno, tres, cinco años, lo necesario para poder volver a nacer. Ya había transcurrido un año, y apenas se sentía como un feto con unas cuantas semanas de gestación.

En sus meditaciones se manifestaban muchos de los recuerdos que había olvidado, y misteriosamente venían acompañados de melodías. Su guitarra seguía sonando dentro de él y la sensación de cosquilleo en sus dedos volvía como obra de magia. Entre más se sumergía en su meditación, más música se volvía. Ya no era Gerardo, el doctor del que todos exigían salvación. El doctor que se culpaba por no haber podido salvar la vida de su propio padre. Gerardo ya no existía. Sus pensamientos empezaban a callar y el silencio se infiltraba en su interior. La experiencia era como una homeóstasis espiritual, donde el mundo externo y el interno se volvían uno. Ahora, era libre de ser él.

“….rardo, …..Gerardo” la voz de su maestro lo trae de vuelta. Se sentía desubicado. “Estás bien?” le pregunta. “Te… termina en Do menor” le contesta. El maestro lo mira directamente a los ojos y le dice “Creo que ya lo tienes. Ahí está tu respuesta”.

 

Jazz a cántaros

Una tarde con Melody Gardot grita al cielo llorar mis penas
En el bar de la esquina empapadas de tristeza
Lágrimas de Jazz acarician mis mejillas
Y toman un trago con la melancolía

Se cantan tiempos perdidos en el olvido
Con tu vos resonante en el fondo de la copa
Y el dolor de tu alma pidiendo perdón
De los momentos de ausencia mojados de apatía

El eco de tus latidos se mezcla en mi sangre
Y arrebata voces quebrantadas por la sequía
De ese verano desértico que secó mis lágrimas
Que se hidratan hoy en una tarde lluviosa

Jazz a cántaros inunda mis penas
Ahógame un rato en el fondo de la copa
Desangra mis pasiones y descárgame a chorros
Que las heridas no sanan con tanto y tan poco

(AÑO 2009)